Había una vez un pescador que todos los días salía a la playa al amanecer para encontrarse a solas con el mar y la noche, antes de que llegara el alba. Una madrugada, caminando por la playa, su pie tropezó con una bolsa de cuero llena de piedrecitas que no pudo ver por la s sombras que cubrían todo, menos el lento oleaje barriendo la arena entre sus pies. Amaneció cansado, sin ganas de nada, mirando las sombras saladas de humedad. Sin pensar, abrió la extraña bolsa, saco una piedra y la aventó a las aguas rumorosas para ver si oía el ruido al hundirse. Pero no pudo escuchar nada, sólo pudo ver los movimientos del mar despierto. Así, aventó una y otra de las piedras de varios de varios tamaños, algunos casi tan grandes como limones y otras como frijoles. Pero fue inútil, sólo se hacía presente el mar y nada más que el mar.
En eso llegó el primer rayo de luz, justo cuando quedaba en la palma de su mano la última piedra de la bolsa de cuero. De repente, sintió curiosidad por observar cómo eran las piedras que había aventado al agua por cerca de una hora. Y casi cae muerto de la impresión; sobres sus manos tenia un diamante del tamaño de un garbanzo…
Lo que pasó después es lo que sucede con todos los seres humanos cuando se tiene una cabeza perturbada. El pescador se maldijo, se insultó por tonto, se dolió consigo mismo, cayendo de rodillas en la arena gritando que había perdido una fortuna y que jamás perdonaría su locura.
En mi experiencia todos hacemos lo mismo, siempre nos fijamos en lo que no tenemos para atormentarnos, en lugar de observar el diamante que todavía brilla en nuestra mano. Muchas veces no sabemos valorar lo que tenemos y hasta que lo perdemos nos damos cuenta de lo importante que era.
Hola a todos, este relato que escribiré a continuación lo escogí pensando en los muchos problemas que se me están presentando y que parecen que no tienen fin, de tal modo que quisiera cambiar las cosas, pero todo pasa y esta hecho por un motivo, que tal vez no logremos a comprender de inmediato pero es seguro que lo tiene, es ese el mensaje del relato, espero que lo disfruten y lo comprendan.
Cuentan que hace años Dios decidió bajar a la tierra para percatarse de cómo andaban las cosas, viéndolas y sintiéndolas tan de cerca como los mismos hombres. Decidió vestirse de blanco y entrevistarse con el hombre más inteligente de una gran comunidad de granjeros. Los sabios de aquella región escogida dialogaron a fin de designar a uno de ellos para la gran entrevista, que se llevaría a cabo en la cima de la montaña más cercana. Se eligió aun granjero viejo, al cual le encargaron algunos cuestionamientos para ser planteados al Creador. Aquel viejo se armó de valor y se acerco a la luz blanca donde estaba Dios. Con voz nerviosa empezó a decirle:
-Puede ser que seas Dios y que hayas creado este mundo. Probablemente has hecho todas las cosas bien, pero, por lo que yo he aprendido en los campos, tú no sabes nada de agricultura; que bueno que has bajado a la tierra a enterarte, porque tienes cosas que aprender y rectificar. -Con gusto me pongo a tu disposición- afirmó Dios-. Escucharé tus consejos y todo lo que señales me interesará. -Yo creo- contestó el anciano-, que hay muchos errores en eso de los ciclos de la luna, el sol y las estrellas, en lo referente a las tempestades y terremotos, pero para no abrumarte, los sabios de mi pueblo sugieren que nos des el tiempo de un año, y las cosas se hagan a nuestra manera. Veremos lo que pasa, estamos seguros de que al corregir eso, nadie en el pueblo padecerá pobreza. -¿Qué es lo que piden?- pregunto el Altísimo. -Que en estos doce meses no queremos truenos, ni nubarrones, mucho menos ventarrones, ni plagas para la cosecha, ni demasiado calor. Queremos que todo sea confortable para la tierra, perfecto para el trigo, los viñedos y las flores.
Dios estuvo de acuerdo con las peticiones y condiciones del granjero. Se fueron cumpliendo una a una. Todo fue confortable, cómodo, a favor; el sol cálido, la lluvia dulce, y mansa, todas las cosas eran lógicas y perfectas, el trigo y la plantas crecían mucho más que en años anteriores. Al término del plazo, Dios se presentó en los campos del granjero. Este orgulloso le dijo:
-¡Mira, Señor, cómo van de bien las siembras! Observa y toma consejo sobre lo que son buenas cosechas. Esta vez los frutos de todo si valdrán la pena, por muchos años tendrán bastante comida aunque no trabajen. Pero llego el tiempo de levantar las cosechas y, ante la sorpresa de todos los pobladores de la región, la vaina no tenia trigo, las naranjas estaban insípidas, las rosas carecían de aroma. -¡Señor!- pregunto el granjero-. ¿Qué pudo haber pasado para que todo sucediera así? -El error estuvo –contestó Dios –en que eliminaron los elementos naturales que dan la fuerza con la que germina y crece la semilla. Los ventarrones, los truenos y los relámpagos son indispensables para madurar el alma de las cosechas. Todo, absolutamente todo, tiene sentido. La vida es infinitamente sabia, no se equivoca. Las sombras se pueden convertirse en orillas de luz, el día sigue a la noche, las hojas caen y nacen nuevos frutos y todo sigue un curso que al final conduce a un camino, a una resolución.
Aqui les dejo un video que me parecio muy bueno espero que les guste.
En esta vida todo tiene sentido, hay que pensar que son piezas de un rompecabezas que al final muestra una figura completa, bueno esa es mi opinión, ojala que les sirva este cuento y no olviden comentar, gracias y hasta la próxima.
Hola, en esta ocasión les contare una historia que me vino a la mente cuando fui al parque hace unos días y vi a una parejita de hermanos. Los niños eran de color y querían irse porque unos niños los molestaban por su color. Sus hermanos mayores los consolaron y los llevaron a comprar un helado. Y ya no supe más, pero me pareció que a pesar de que era un niño el que los molestara, no debería pasar. Aquí les dejo esta historia espero la sepan valorar.
Erase una vez un hombre que vendía globos en un parque de diversiones. Los tenia de todos colores: rojos, blancos, negros, amarillos. La gente se divertía de muchas maneras, algunos en los columpios, otros en los puestos de palomitas de maíz o comprando algodones de azúcar. El globero caminaba con su producto dando vueltas alrededor del parque tratando de venderlos. Para llamar la atención de los presentes, decidió soltar algunos de los globos. Primero soltó de la cuerda el blanco, este subió entre los árboles, esquivo algunas ramas y pronto se elevo hacia el cielo azul. A continuación soltó el rojo, que ascendió en forma parecida. Estaba a punto de soltar el tercero cuando se le acerco un pequeño de piel oscura como el ébano, y algo temeroso se atrevió a preguntar al globero… -Señor, si suelta el globo negro, ¿subirá al cielo como el blanco? El hombre, enternecido por la pregunta, se inclino ante el chiquillo y le dijo con certeza: -Hijo, evidentemente que si. ¡Ya lo veras! Pero recuerda lo que te voy a decir, lo que hace subir al globo no es el color, sino lo que lleva dentro. El globero dejo ir el globo negro y este subió y subió muy alto hacia el cielo, ante los ojos muy abiertos y la cara sonriente del pequeño.
El color de nuestra piel no nos hace mejores, ni más inteligentes, eso solo es una característica física, lo que importa es lo que hay dentro de cada uno. Por eso yo creo que debemos tener una mentalidad diferente y aceptar a los demás tal y como son sin importar su color de piel, hay que educar a los niños para que no sucedan estas cosas.
En este blog se tratara de hacer reflexionar a los visitantes, usando relatos que te haran tomar conciecia de algunos temas. Espero que sea de su agrado.